Lo que ahora habría que hacer para enderezar las políticas públicas al servicio de las necesidades ciudadanas, nuestras administraciones responsables no lo ...
El universalismo es, así, por ambos -político y gestor público- una mejor zona de confort: universalismo de todo para todos, de la mejor calidad que se pueda; póngase a la cola que algo recibirá, lo que sea que en cada momento esté disponible com en el oscarizado filme: 'Todo a la vez en todas partes'. Como hoy muchos analistas descubren, por esta tarea las políticas universalistas a las cuales nos había acostumbrado el estado del bienestar tradicional no sirven: son demasiadas caras para lo que los Estados pueden financiar, y poco efectivas (los recursos se diluyen en colectivos que no los necesitan), siendo de esto su máximo exponente la llamada renta básica universal. A pesar de esto, se puede pensar que incluso en esta nueva situación el bienestar de la sociedad mejora: la pobreza absoluta se reduce, hay menos pobres, a pesar de que haya cada vez ricos más ricos.