Las víctimas de la bomba al Club El Nogal esperan algún avance en la JEP, donde se abrió el caso 10, de crímenes no amnistiables cometidos por esa ...
Públicamente, el exjefe de las AUC, [ Salvatore Mancuso](https://elpais.com/america-colombia/2022-08-31/la-justicia-transicional-les-da-ultima-oportunidad-a-mancuso-y-jorge-40.html), dijo que jamás se reunió en El Nogal con funcionarios del Estado. En el caso del Nogal, el reconocimiento de responsabilidad y los expedientes nos indica que participó la Teófilo Forero, que no es propiamente una estructura urbana, sino que funcionaba en las ciudades y en lo rural”, dijo Lemaitre. “Representó simbólicamente un ataque al sentido de seguridad colectivo en la capital del país, y no solo de las élites que ahí se reunían”, concluyó la Comisión de la Verdad. “Hay expedientes y una demanda de justicia de las víctimas con preguntas que quedan pendientes”, agrega la magistrada. Una de ellas le dijo a la Comisión de la Verdad que «ahí se encontraban todos los jugadores, ese era como el campo de batalla, FARC-EP, AUC y Estado, todos los jugadores estaban ahí, estaban jugando y nosotros estábamos sirviendo casi de pelotas ahí para todo el mundo»”, refiere sobre una entrevista a una de las víctimas. Ese día almorzó con ella con normalidad y recogió a la niña del medio, de 3 años, en el jardín infantil. Desde el comienzo se supo que eran las FARC, aunque en principio ellos lo negaron. Él, que era uno de los socios fundadores del Club, fue uno de los últimos sobrevivientes en ser rescatado “aquella noche aciaga”, la palabra que encuentra más precisa para nombrar el atentado. Para algunas de ellas, que se han acercado a la JEP, aún falta por saber si había infiltrados en El Nogal y si, como han dicho las extintas FARC, allí se reunían paramilitares con funcionarios del Gobierno. Esa misma noche también se quebraba la vida y la familia de Milton Ricardo Martínez, guardia de seguridad del Club. Respira y solloza al otro lado del teléfono al recordar ese 7 de febrero de 2003 cuando estalló la Dejó tres niños de 7, 3 y 1 año.
El 7 de febrero de 2003 las extintas Farc detonaron un carro bomba cargado con 200 kilos de explosivos en los parqueaderos de ese club, en el corazón de Bogotá.
“Hoy es una de las fundaciones más importantes que hay en el país, que ha extendido su misión a ayudar a otro tipo de población vulnerable, incluso durante la pandemia”, señaló. Yo creo que los comandantes vieron la necesidad de trasladar ese conflicto a la ciudad para llamar la atención de una sociedad que veía con indiferencia la guerra que se desarrollaba en el campo. Nuestra esperanza es que logre anidar ese perdón en el corazón de cada uno de los millones de víctimas que hay en este país”, dijo el hoy senador. La pregunta que persiste, no solo entre las víctimas, es por qué esa guerrilla decidió poner un carro bomba en un club social de Bogotá, a sabiendas de la terrible afectación sobre civiles inocentes. La guerra es la negación de la humanidad y solamente en ese contexto, se puede entender que se pueda llegar a tomar ese tipo de decisiones sin calcular lo que eso significa”, dijo. Nosotros no hemos tenido reparación de ninguna especie, no solamente es económica y desde ya le hago un planteamiento al presidente Petro: usted ha dicho que defiende el Acuerdo de Paz y que en el centro están las víctimas”. Allí entra el atentado al club El Nogal, que será priorizado en esta fase. Bertha Lucía admite que aunque avanzaron en cuatro encuentros de reconciliación con sus victimarios, aún falta largo trecho para que otros actores, como el Estado colombiano y las Autodefensas, cuenten su rol en el crimen. Es una mujer de 48 años, pero ya ha pasado por un accidente cerebrovascular que le dejó secuelas en su salud física: dolores de cabeza y vértigo, sin contar con la afectación a su salud mental: depresión y ansiedad. Andrea Ferro cuenta que con las ruinas de ese edificio se le derrumbó el mundo a ella y su familia, pues su padre nunca volvió a casa. El saldo es bien conocido: 36 muertos, 198 heridos y la destrucción del edificio, que se cubrió con una inmensa bandera de Colombia los días siguientes al ataque, como símbolo del repudio al acto terrorista. “Fue una zozobra, que me tiemblan las manos de recordarla: sigue siendo dolorosa”, dice.
El 7 de febrero de 2003 un carro bomba estalló en el Club El Nogal, en el norte de Bogotá, que mató a 36 personas e hirió a más de 200, un atentado qu...
Este 7 de febrero se conmemoran 20 años del atentado terrorista contra el club El Nogal, uno de los actos más atroces cometidos por las FARC en la historia ...
Antes de la ocurrencia del acto terrorista no se presentaron amenazas concretas contra el Club El Nogal, sus socios o empleados. De acuerdo con el alto tribunal, si bien se tenían reportes de planes guerrilleros para atentar contra lugares emblemáticos en Bogotá, el Nogal no estaba identificado como uno de los posibles blancos. Es decir, actividades propias de población civil que no hace parte del conflicto. ¿Quiénes son los responsables adicionales? ¿Quiénes fueron los cómplices? Luego en marzo del 2017 ellos vinieron y ahí aceptaron que fueron los responsables luego de negarlo por 13 años.
Rodrigo Londoño, último comandante de la guerrilla de las Farc y jefe del partido Comunes, hizo este martes un reconocimiento público de la responsabilidad ...
“Tuvieron que confluir demasiados hechos sangrientos para que por fin lográramos firmar la paz y deponer las armas. La pregunta que me acosa es si hubiera sido consultado entonces, a comienzos del año 2003, ¿cuál hubiera sido mi respuesta?”, dijo. “Con humildad pido perdón a las víctimas del Club El Nogal y a Colombia entera por estos hechos. Mis pensamientos están con cada una de ellas y con sus familias, lamentando las penurias y sufrimiento que injustamente les ocasionamos”, aseguró Londoño, conocido en su época de guerrillero como Timochenko. Se trata de algo tan repudiable y reprochable que sin meditarlo más de un segundo diríamos que no debía cumplirse. [el Club El Nogal, en sí mismo, “no era una instalación de carácter militar”, sino una “entidad privada” ](https://www.semana.com/nacion/articulo/nunca-se-menciono-al-club-el-nogal-como-posible-blanco-consejo-de-estado-explica-por-que-la-nacion-no-debera-reparar-a-una-familia-victima-del-atentado/202207/)y que allí, además de sus socios, concurrían “decenas de trabajadores, gente que se ganaba la vida prestando sus servicios personales para sostener a sus seres queridos”.
Este martes 7 de febrero se conmemoran dos décadas desde que la entonces guerrilla de las Farc hizo estallar un carrobomba en el club capitalino.
Frente a esta aseveración públicamente, el exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, Salvatore Mancuso, dijo que jamás se reunió en El Nogal con funcionarios del Estado. Una de ellas le dijo a la Comisión de la Verdad que ahí se encontraban todos los jugadores, ese era como el campo de batalla, FARC-EP, AUC y Estado, todos los jugadores estaban ahí, estaban jugando y nosotros estábamos sirviendo casi de pelotas ahí para todo el mundo”, apartes de una entrevista a una de las víctimas ante el organismo. “Hay expedientes y una demanda de justicia de las víctimas con preguntas que quedan pendientes”, agregó la magistrada. Cuenta que analizan y sistematizan los informes recibidos, entre ellos el de Bertha Fríes, una de las víctimas del atentado. Una de las claridades frente al triste suceso es que este se perpetró por parte de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, aunque en un principio los líderes de la organización negaron su participación. El saldo de la tragedia ascendió a 36 muertos, 198 heridos y la destrucción del edificio, que se cubrió con una inmensa bandera de Colombia los días siguientes al ataque, como símbolo del repudio al acto terrorista.
Ese día, 36 personas murieron y más de 180 resultaron heridas durante una noche de viernes, en la que, como en cualquier club, realizaban actividades de ...
De acuerdo con el alto tribunal, si bien se tenían reportes de planes guerrilleros para atentar contra lugares emblemáticos en Bogotá, El Nogal no estaba identificado como uno de los posibles blancos. Dos décadas después, aunque los antiguos miembros del secretariado de las Farc han reconocido su responsabilidad y han pedido perdón en diferentes espacios, las víctimas aún siguen esperando respuestas y que se haga por completo justicia. Es decir, actividades propias de población civil que no hace parte del conflicto.
Así fue el estallido que hace 20 años estremeció a Bogotá. Un carro bomba explotó en el Club El Nogal dejando 36 muertos y 200 heridos.
Así fue como se logró una transmisión que evolucionó entre el reporte inmediato, valor primordial de la noticia, al servicio ciudadano. El máster de Noticias RCN de la época repetía una instrucción: sobreponerse e informar. Al final, ganó la resiliencia de los sobrevivientes y de las familias de quienes murieron. 15 minutos después, dos equipos liderados por Rafael Poveda y Yolima Celis llevaron a las pantallas de Colombia las imágenes del desastre y los primeros testimonios. Las llamas del parqueadero iluminaron la carrera Séptima y dejaron ver el dantesco espectáculo y dejado por las Farc. Un carro cargado con 200 kilos del poderoso C4 infiltrado por las Farc en el parqueadero del Club El Nogal estalló.