Este jetapostre es una mano amiga, un salvavidas, cuando tienes invitados en casa y no sabes qué plato dulce poner para terminar la comida.
En un cazo batir los huevos, las yemas, el zumo y la ralladura de los limones (reservar dos tiras de piel de limón para el merengue). Terminar con las pieles de limón por encima. Agregar el almíbar a las claras en forma de hilo sin dejar de batir. El almíbar estará listo cuando llegue a 120 ºC; para comprobarlo, coge un poco de almíbar con una cucharita y sumergirla en el agua helada para que se enfríe. En este caso, sustituimos la masa por unas galletas machacadas con mantequilla y una pizca de sal. Una de ellas comentaba que el postre a veces no era más que una excusa para alargar una comida y darle un cierre y que lo que buscaba, por tanto, no era algo que produjera fuegos artificiales ni complicarse la vida haciendo un postre elaborado sino tener algo que sirviera para tal fin.