Quienes entramos desde jóvenes en los campos culturales a tratar de abrirnos un lugar con nuestras novelas, nuestras obras de arte o, más jodido aún, ...
Y también la curadora, la artista y la premiada; todo, porque la fama, a diferencia del genio, sí es tangible. Nadie empañó tanto el charm que irradiaba la genialidad, nadie igualó la mierda con las musas ni convirtió la nada en arte como ellos. Porque en el mundo contemporáneo ya nadie cree en el genio y en cambio nadie duda de la fama. Hasta en The Guardian salió reseñado y no gracias a la calidad de su trabajo (tal vez la tenga, qué sé yo, no soy Amparo Grisales), sino por su fama. El caso es que la actriz está lejos de pertenecer al gremio artístico y eso no importa. El famoso que arrastra seguidores y llama la atención de la audiencia puede, si le da la gana, entrar con facilidad en cualquier campo cultural y saltarse el duro recorrido que va de la inexistencia al reconocimiento.